El término RETÍCULA deriva del planteamiento realizado por el biólogo chileno Francisco Varela que desde las Neurociencias e inspirado en el retículo endoplasmático*, apuntó sobre cómo la funcionalidad de las redes dinámicas que se originan en las relaciones entre neuronas, unidades celulares, habilita la emergencia de una dimensión distinta a la biológica, en la que más propiamente (distintivamente) habitamos como seres humanos; dimensión que refiere la realidad psicológica, social, cultural y espiritual del individuo en su contexto.
En consonancia con ello, Martin Buber postula que la constitución primordial de LA PERSONA es la díada Yo-Tú, implicando que nuestra esencia de ser-en-el-mundo (ampliando o precisando a Heidegger) es relacional y dinámica (dialógica).
Finalmente, nutriendo este concepto desde la literatura y la poesía chamánica, nos hemos inspirado en la idea metafórica de Carlos Castaneda sobre el estado de conciencia: -existirían filamentos que entrecruzan a todos los seres del universo, incluidos los humanos, cual madejas rodeados y cruzados por filamentos luminosos y cuyo núcleo sería un punto de encaje- para acentuar la importancia de los espacios y profundidad de las relaciones vinculantes (redes sociales).
Resumiendo estos aspectos inspiradores, RETÍCULA representa una red de relaciones entre nodos que, para nosotros, es LA PERSONA en-relación. LA PERSONA, a su vez, se realiza en el mundo cuando expresa su individualidad, la misma que emerge desde un sustrato y devenir común de la humanidad.
Retícula emprende el proyecto de Ética y Responsabilidad Social dentro de un horizonte antropológico más amplio: hacia una nueva propuesta de Educación centrada en la Ética de LA PERSONA, cuyos principios fundamentan a Retícula y que proponemos, dicho en términos de Francisco Varela, “enactuando”.




